Mostrando entradas con la etiqueta Metro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Metro. Mostrar todas las entradas

miércoles, 25 de febrero de 2015

¿Es un cocoroco lo que toco?



No me gusta tomar el metropolitano, siempre va lleno y hace demasiado calor. No tuve opción y ya estaba haciendo mi cola para recargar mi tarjeta,

Así apretaditos como estábamos, empecé a preocuparme cuando un morenito se me pego demasiado, al comienzo no sentí nada, o mejor dicho nada que hiciera pensar en las normales fricciones de cuando uno avanza y rozas tu masculinidad con otro cuerpo.

El morenito (de unos veintitantos, delgado y de cabello ensortijado) se había posicionado detrás de mi de tal forma que poco a poco fui sintiéndolo crecer. Deslice una mano hacia bajo y con mi cara más cojuda de ¿es un cocoroco lo que toco? sentí su virilidad en mis manos tratando de traspasar su jean.

Así que hice todo lo que se podría esperar de un chico de su casa. 

Me acomode para dejarlo 'trabajar' y hubiera seguido de lo más chévere si no fuera porque el pervertido quería bajarme poco a poco el buzo.

Y yo podre ser muchas cosas pero, exhibicionista ni cagando. Así que aprovechando la cercanía de mi paradero lo dejé atrás, con ganas y en pindinga, el morenito me siguió y yo preocupado pensando, ya me jodí este me agarra, me lleva a su casa, me amarra y me latiga los cachetes, mismo 50 sombras de Grey.

Y claro yo regia como Dakota Johnson #OkNo.
Me alcanza se para a mi lado y me sonríe cachaciento. Con esa misma mirada de saber de que pie cojeo, y que piensa que soy una loca perdida, cuando en realidad al final siempre me chupo. Le sonrió también y le digo chau al bajar.

martes, 19 de noviembre de 2013

Jale

Dammy hoy se sentía bonito, luego de bañarse y ver que recuperó el peso que hasta hace poco perdió luego de enfermarse y es que estar en cama varios días por una terrible gripe que casi pensó que era el h1n1 (lo cual no sería raro, conoce por lo menos 5 bloggers que la tuvieron antes así que) lo había hecho subir más de tres kilos.

Hoy vería a su ex, y como siempre quería verse bo-ni-to, supone que es lo normal si vas a ver a tu ex, quieres verte más guapo de lo usual, cosas tontas de la vanidad que tienen la personas.
Se afeitó, se peinó, se cambió, se desodorizó, se perfumó, y poco le faltó para talquearse, estaba contento, tomó un taxi para hacer unos compras en el supermercado antes de pasar a la casa de su ex, cogió un cochecito y tarareando una canción de Julieta Venegas se sentía reeegiaaaa (si, bien gay se sentía la Dammy).

Pasó por la sección de ropa y se detuvo a ver su reflejo, algo de vanidad tenía, la camisita verde le quedaba bien y la casaquita nueva que compró (en días de ofertas que tienen los grandes malls) también.
Cuando se disponía a pagar, ve a unos metros un joven de ventitantos que le sonríe, él sonríe también, camina con su carrito y ve que el joven se le va acercando, Dammy medio palteado hace que está buscando algo, esta en la sección de sibaritas, cubitos, etc. Hace como que coge uno, pero de reojo ve que el joven se está acercando más. Cuando ya lo tiene al lado del carrito de las compras, voltea y el joven sonriente le dice:

-señor buenos días ¿No desearía afiliarse a la tarjeta Metro?
¬_¬

miércoles, 22 de agosto de 2012

La cajera insoportable

Luego de hacer las compras y hacer la cola en el supermercado, Dooms y yo llegamos a la caja; ahí una mujer de 25 años con evidente desgano y una cara, no se si de estreñida o de que-esta-con-la-regla-no-me-digas-ni-mierda, algo así. 

Me saluda con desgano, de forma automatizada pasando los productos buscando el código de barras, sin mirarme, rumiando su apatía.

El monto sumado supera el dinero que llevo conmigo, me faltan unos 20 soles. Le explico a la cajera, y ella con un gesto y sin contestarme toca un timbre para que venga la supervisora para cambiar el recibo y poder restarle los productos.

Dooms me ofrece darme lo que falta pero me niego, porque al final nunca me deja pagarle.
Ella con evidente fastidio sigue timbrando, mientras limpia con spray la luna por donde pasa el lector de barras.

Yo miro a Dooms con cara de fastidio, esta mujer me va a poner de mal humor, él me sonríe y vuelve a enseñarme el billete de 20 soles. Con un gesto de mi mano le digo que me pase el billete.
-voy a cancelar todo, le digo.
Ella con un resoplido y sin decir nada me recibe el dinero, y yo ya perdí la paciencia; cuando estoy a punto de decirle %&$#”!adre!!

Dooms se acerca, la saluda, la mira, la saluda otra vez (porque la primera vez no le hizo caso) cuando ella levanta la mirada, Dooms le dice no sé que cosa (yo ya me había alejado porque sino la agarraba a golpes, bueno nunca tanto), al rato la maldita esta sonriendo putísima, y ya no sé de que conversan, pero ella esta atentísima, y sonríe otra vez, y hasta creo que sus ojos brillan.
Dooms se aleja de la caja con las bolsas, me las da, y me dice: ¿vamos?
Siempre me hace lo mismo, pero al final siempre soluciona todo. La próxima vez apunto el nombre de la cajera y me quejo.


Comenta